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miércoles, 28 de agosto de 2013

Fíjate en su mente, no en su cuerpo.

El ser humano es complicado; Tan complicado que ni él mismo comprende nada, ni quién es, ni dónde está, ni por qué.
Nos pasamos la vida convenciéndonos de cosas, nos convencemos a nosotros mismos de que necesitamos cierta casa, cierto amor o cierta ropa, para ser felices, para encontrar nuestro destino y para estar guapos, para parecerle guapos a la sociedad.

Y la verdad es que no nos damos cuenta de que no necesitamos convencernos de nada. En lo más hondo de nosotros, sólo nos necesitamos a nosotros mismos, pero es que ni nosotros mismos nos conocemos, y por eso jamás podremos enamorarnos de alguien tal y como es, sino de lo que el mundo actual ha creado de él. O al menos, en la mayoría de los casos.
Muchas veces me tumbo en la cama y pienso que me sobran unos kilos, o más bien que esos kilos se han equivocado de lugar de mi cuerpo y podrían subir un poquito.

La verdad es que si fuera más delgada o tuviera más tetas.. no sería yo. Y mientras nada perjudique a mi salud, no debería intentar cambiarlo. Todo lo que soy me hace ser.
No deberíamos enamorarnos de caras, de cuerpos, ni siquiera de ojos. Deberíamos enamorarnos de las mentes. La mente humana es la creación más alucinante que existe. Cómo algo puede contener su propio mundo. Nadie tomará las mismas decisiones o creerá lo mismo, y por eso, somos únicos.

Cuando veas a alguien por la calle no te fijes en su cuerpo o en sus ojos, fíjate en su manera de caminar y en su forma de mirar. Porque así es como debería ser el amor a primera vista.