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domingo, 21 de abril de 2013

Algo complicado.

Es complicado, realmente todo es muy complicado.
Cuando crees que tienes algo seguro una simple persona puede cambiarte todos los esquemas.
¿Simple persona? No sé por qué he escrito eso, pero nunca borro nada cuando escribo aquí así que sólo lo arreglaré diciendo que ninguna persona es simple.
El caso es que hay momentos en la vida en la que no ves nada en claro, y te dedicas a seguir a tus instintos...
y a veces eso es lo último que debes hacer.
Estáis leyendo esto y no entendéis una mierda, pero yo tampoco entiendo nada cuando lo pienso. Tal vez al escribirlo mi mente se aclare un poco.

A veces me gustaría poder llevar varias vidas a la vez. Porque me quiero tanto.. ay, me quiero tanto que me parece injusto no poder compartirme con tanta gente como me gustaría. ¿Soy una creída? Oh, por supuesto, pero todos deberíamos serlo en nuestras vidas.
Si no te quieres tú, no te quiere nadie. Pero tampoco te quiere nadie si te quieres demasiado. Sin embargo, si te quieres lo justo, te quiere demasiada gente. ¿Tiene esto sentido? Ninguno. Como todo.
A veces quiero a otras personas, y no me gusta hacerlo.. no me gusta porque esas personas me hacen un lío, me ponen entre la espada y la pared.
¿Te quiero a ti o me quiero a mi? Porque si te quiero a ti me pongo celosa.
Con lo que me gusta a mi mi vida alegre, ahora mi vida es tuya también, y claro.

Tengo 16 años. Es la realidad.
A veces soy demasiado madura para mi edad y quiero correr y correr.
Y de repente me freno, me digo: "Eh, a dónde vas, que si tienes lo que tienes ahora mismo.. ¿qué piensas tener cuando tengas que tener eso? Que te vas a pasar la vida corriendo, niña"
Creo que sí que me estoy aclarando las cosas al final escribiendo esta entrada.
¿Por qué me quieren? De verdad, cuando alguien me dice que me quiere lo primero que me pregunto es ¿Por qué? Si en realidad nadie me conoce, sólo yo. Y luego recuerdo que yo me quiero muchísimo... y claro, comprendo y no quiero comprender que me quieran.
Estoy saliendo conmigo misma, lo siento.

Bien, supongo que hay momentos de la vida que es mejor compartir con otras personas, pero hay que acertar en las adecuadas, no vayas a darle a alguien la mitad de tu galleta para que la acabe vomitando porque no le gusta el relleno. Una metáfora algo rebuscada.

El caso es que todo esto se me pasará con una pizza y una película de Tarantino.
Como siempre, a problemas complicados.. soluciones fáciles.